sábado, 10 de enero de 2015

Lavado intestinal total

Este método produce un tránsito intestinal acelerado capaz de eliminar incluso comprimidos enteros sin que haya dado tiempo a que se disuelvan.
Consiste en la administración enteral de grandes cantidades de una solución osmótica, para conseguir una diarrea acuosa que arrastra el tóxico del intestino y se reduce su absorción.
Su uso sistemático está desaconsejado.
Las indicaciones quedan limitadas a:
• Intoxicación grave por sustancias no adsorbidas con el carbón activado (hierro, plomo, litio) y en ausencia de otras medidas descontaminantes útiles.
• Intoxicación por fármacos de liberación retardada (teofilina, salicilatos).
• Combinado con carbón activado para inducir la eliminación en portadores de paquetes de droga (body packing).
Contraindicaciones
La administración previa de carbón activado no contraindica la irrigación. Está contraindicada la administración conjunta con ipecacuana.
No debe indicarse en caso de perforación u obstrucción intestinal, hemorragia gastrointestinal, vía aérea no protegida, compromiso respiratorio, inestabilidad hemodinámica y vómitos incoercibles.
Técnica y dosis de administración
El lavado intestinal se realiza mediante la administración de una solución no absorbible a base de polietilenglicol: solución evacuante Bohm®.
Se presenta en sobres de 17,5 g, para disolver en 250 cc de agua. Son soluciones isoosmóticas que se administran por vía oral o por sonda nasogástrica a dosis de: 500 mL/h de 9 meses a 6 años, 1.000 mL/h de 6 a 12 años y 1.500-2.000 mL/h en adolescentes.
Se realiza la irrigación hasta que se obtiene líquido evacuado claro. Puede tardar entre 4 y 6 horas.
Las complicaciones son poco frecuentes. Las más habituales son náuseas, vómitos, dolor y distensión abdominal y a veces aspiración pulmonar. Con la solución de polietilenglicol no se produce absorción o secreción significativa de fluidos o electrolitos, por lo que no se produce alteración electrolítica.

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